Quiero darte de todo, menos igual

Cuando la pasión se agota es mejor empaquetar y mudarse. La primavera siempre está empezando en algún lado y la nostalgia es mala consejera.
En su día abrimos blogs impulsados por la curiosidad. Los mantuvimos con esa pasión extraña que daba el compartir, conocer, experimentar y comunicarnos. Y se han ido abandonando en cuanto todo eso fue más fácil por otras vías.
Me incluyo porque mi blog también agoniza, ahogado por mi cuenta de Twitter.
Por eso vengo a despedirme del Pito Doble sin llantos, que no se ha muerto nadie. Me ha dado muy buenos ratos pero lo importante, las personas que lo hacían, me los seguirán dando.
Allá donde nos dejen publicar pamplinas, dónde alguien esté dispuesto a escucharnos, estaremos, impelidos como siempre, por el instinto de conversación de la especie.











Un HONOR, así en mayúsculas, ha sido que hayas abandonado por un ratito tu atalaya de twitter para venir a ésta tu casa a dedicarnos unas palabritas. Hay quien dice que vales más como twittero que como bloguero, a mí me pareces muy bueno en ambas cosas, pero sobre todo, vales más como amigo.