Kritika de sine: Espartaco III

Me acuerdo de cuando se estrenó Espartaco II en el 2000, yo pensaba que no iba a ser nunca tan buena como la de Kirk Douglas. Luego después de verla tuve que admitir que la peli era molona y que Russel Crowe era un buen sustituto. Otra cosa no se podía hacer, a ver que efecto digital le aplicabas al amigo Kirk cuarenta años después para rejuvenecerlo. Han pasado diez años, que son menos que cuarenta, y para esta segunda secuela pues todavía se puede contar con Russell Crowe, lo que le da una buena continuidad a la saga.

«Lo que hacemos en vida tiene su eco en la eternidad»

Eso sí, existen algunos fallos que los guionistas no han explicado bien. Por ejemplo, al principio de Espartaco I Kirk Douglas es un esclavo, pero en Espartaco II comienza siendo un general romano. A lo mejor es como En Busca del Arca Perdida y el Templo Maldito, que la segunda, aunque posterior, precede en el tiempo histórico a la primera. Pero es que el final de Espartaco II, en el que acaba siendo el puto amo, conecta perfectamente con Espartaco III, que está el tío otra vez guerreando, aunque eso sí, lo han degradado a sargento chusquero de la compañía de arqueros, que en aquella época los sindicatos del funcionariado estaban en pañales y claro, los gobernantes hacían lo que les daba la gana: ahora te quito la jefatura de servicio y te paso al grupo D porque me caes mal, ahora te nombro Sheriff de Nottingham por la patilla, sin tener que convocar una mísera oposición.

«Y para liar más la cosa hay hasta una serie de TV con este prota tan buenorro»

Eso es lo bueno de la saga Espartaco, que el tío se rebela contra todas esas injusticias hacia los pobres empleados públicos y está siempre luchando por establecer la democracia, la igualdad y la libre circulación de capitales. Por eso nos gusta y lo jaleamos, aunque se junte en esta última película con una panda de canorros aficionados al reaggeton que montan raves salvajes en el bosque.

Los «Hombres Felices del Bosque de Sherwood», poco antes de dejar el campo lleno de jeringuillas y latas de cocacola

También hay que destacar el buen hacer de Russel Crowe, que tiene una cara de garrulo que lo identifica mucho con el espectador medio. Y hombre, tiene sus cosillas de ahora, de la época actual, que se nota que la (ex)ministra de igualdad mete mano en los guiones y dice: «aquí en esta escena poneis a Lady Marian repartiendo estopa con el espadón, que las mujeres hace muchísimos años que están admitidas en el ejército», cosa que igual era cierto en la Edad Media, pero no en la Francia de los mosqueteros que es donde se desarrolla esta secuela.

Post dedicado al padre de mi amigo Rafa

2 Comentarios

  1. Nada más cargar la página me he tirado al suelo, casi me da ese tio loco con la flecha.

  2. He leído por ahí que estas son las tres del final, y que ahora van a rodar las tres del principio donde Espartaco vive con su madre, que también era esclava de un señor de la época que vendía repuestos para cuádrigas y tal.

    Esta saga dará que hablar, me río yo de StarWars. *-)

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