En el anterior post sobre las excusas, Jomagaro hacía la observación de que, por lo menos allá en la madre patria, sólo le iba a servir a empresarios con mucha pasta.

Para complacer a las masas con cuentas bancarias normalitas, traigo una nueva excusa. Lo único que hay que tener es una buena cara de poker y decir como Los Amigos Invisibles.