Excusa

Un empresario vuelve de su oficina en la tarde y -en medio de un gran aguacero- ve a una bella mujer en la parada de autobuses, por lo que detiene su automóvil :
– Llueve a cántaros ?. ¿ La llevo ?
– Ah, bueno, gracias, -responde ella, entrando al auto

Llegando al edificio donde ella vive, lo invita a entrar:
– No quiere Ud. tomarse un cafecito, un whisky, alguna cosita que le invite, con este frío?
– No, gracias, debo llegar temprano a casa .
– Pero, ha sido usted tan gentil, suba siquiera un ratito.

?l sube ante la petición de la damita. Cuando entran, ella le sirve un buen coñac y luego va a su dormitorio, del que retorna arreglada y perfumada, dejando entrever un cuerpo bellísimo bajo una sugestiva bata. Beben algunos tragos, oyen música, charlan, ríen, entran en confianza, y -como debía ocurrir- se van a la cama, hacen sexo con especial entrega, y luego dormitan.

A las 6 de la siguiente mañana, él despierta preocupadísimo :
– ¡Mierda, que cagada! Me quedé dormido…¿ Ahora qué hago ?

Medita, toma el teléfono, marca el número de su casa y tan pronto le responde su mujer, grita :
¡MARCELA, NO PAGUES EL RESCATE ! ? ¡HE LOGRADO ESCAPAR !

3 Comentarios

  1. El problema de esa excusa es que sólo sirve para empresarios con mucha pasta 🙁

  2. ¿El empresario era Falete?

  3. Cierto. Solo para gente con dinero. Unos pobres diablos como nosotros, ¿quien nos secuestra? Nos pueden dar unos piñazos y dejarnos tirados, más nada.

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