Un año más (o menos)

cumple

Con el paso del tiempo he ido cogiéndole algo de tirria a esto de los cumpleaños. Por circunstancias, raro es el año que últimamente el día de mi cumpleaños no esté deprimido o mal por algún problema personal. El número de gente que te felicita ha ido bajando gradualmente y sé que la culpa es principalmente mía.

Con los años me he ido volviendo más eso que los amigos del Rat Blogs Pack me llaman cariñosamente: Pitufo gruñón. Muy a mi pesar, pero así es.

Sin embargo este año estoy recibiendo más felicitaciones de las que esperaba. Es una consecuencia de lo que se llama las redes sociales: gtalk, facebook, twitter, flickr y el propio mail del RBP me han sorprendido gratamente.

Es una sensación agridulce. Por un lado la alegría de ver que tienes muchos amigos y que tienen el detalle, y por otro el pensamiento de que las felicitaciones “virtuales” ganan en goleada a las del “mundo real”. Eso puede ser triste.

El mejor cumpleaños que recuerdo fue en el año 1991, cuando mis amigos me prepararon una fiesta sorpresa en Jayena. Nada era virtual allí. Internet no existía, tus amigos los podías tocar y abrazar y tu novia te decía “te quiero” mirándote a los ojos.

Toca reflexionar. Si tengo más amigos que me felicitan por internet en vez de en persona seguramente sea por mi culpa. Porque si tomo un camino equivocado, me encierro en mi concha digital y soy yo el que marca el acceso a mí de una forma tan limitada entonces es lo que hay. Y no me gusta. Tengo que cambiar eso. Y tal vez tenga que cortar algunas ataduras para ello. No estoy siendo el que me gustaría ser y tal vez debería analizar por qué.

Bueno, ya está bien de esta perorata tan seria, leñe, pero el blog es mío y me lo follo cuando quiero :P. No quería dejar de daros muchas gracias a todos los que por un medio u otro habéis tenido el detalle, y compartir con vosotros el regalo (también virtual) que me hago hoy yo a mí mismo: ¡Ay, omá que rica!

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