Orgasmo culinario

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Hoy he quedado para comer con Mina, que me ha llevado (e invitado) nada menos que a la Taberna del Alabardero, un Hotel/Restaurante que además es una famosa Escuela de Hostelería, que se encuentra en el centro de Sevilla. Para entendernos: un sitio tela de pijo, pero que se come de escándalo.

Yo no había estado nunca y estaba allí como Paco Martínez Soria cruzando la Gran Vía madrileña con su maleta de cartón y sus gallinas, de saberlo me pongo pajarita. Mientras estábamos en el patio esperando que nos asignaran una mesa, nos llamó la atención el pollo que le estaba montando una señora a una de las camareras, primero porque la pajita que le había puesto en su batido de chocholate se la habían dado sin venir en su bolsita de papel, que a ella le gusta abrirla porque vete a saber quién la habrá tocado antes… y segundo porque lo que le habían puesto era una bola de nata y no nata… En fin, ten muchos dineros para terminar así de gilipollas…

Por fin entramos y tras dejar los abrigos al camarero para el guardarropa (me faltó un limpia para sacarle lustre a mis zapatos, menos mal que no, que están hechos un desastre…) nos informan de que estamos en La semana del arroz y que podemos añadir a lo normal a elegir en el menú alguna de las tres especialidades de arroces que habían preparado.

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Mina eligió un arroz caldoso con judías y alcachofas y yo un arroz “a banda” con chocos, rape y colas de langostino. De segundo ella pidió un hojaldre con salmón y yo una fondue de carne con salsa de pimientos del piquillo. Mientras elegíamos le dije en un momento dado tras responderme ella a algo: “Ah, eso sí” que produjo en Mina una reacción airada y es que me dijo que había entendido que le había dicho “serás cabrona“.

Ignoro por completo como pudo haber entendido eso, además de por la total falta de contexto, por la similitud fonética entre eso y lo que realmente dije, que es la misma similitud que puede haber entre Obama y Santiago Segura, por poner un ejemplo. El caso es que después le pregunté si a este sitio se podía venir sólo a tomar cafe y tartas y me contestó “Sí, ponen tapas, sí…” por lo que pude descojonarme de ella comprendiendo por fin cómo se ha divertido tanta gente conmigo gracias a mi sordera durante años.

Mina me informó de que la comida la preparaban los alumnos de la Escuela de Hostelería, a lo que respondí que me parecía muy interesante pero que “espero que no no os haya tocado el tonto de la clase“. Luego ella fue un momento al servicio y cuando volvió lo hizo alucinada con el jabón: “Mira que bien huele. Me ha dejado las manos de suaves…”. “¡Ah, pues ahora voy yo!”. Fui al servicio y mientras orinaba vi como el anterior se enjuagaba rápidamente las manos en el agua y ya está. “Qué tonto” pensé “se está perdiendo lo mejor” por el jabón ese tan bueno. Terminé y me puse a lavarme las manos disfrutando del suave aroma de ese jabón y en ese momento se apagaron las luces. Jodido cuarto de baño, se hizo la oscuridad más absoluta y ni rastro de dónde podía estar el interruptor. Bueno, en realidad estaba fuera, en la entrada, pero tenía la puerta cerrada y no atinaba a encontrar el pomo. Por otro lado el grifo seguía echando agua cada vez más caliente y tampoco lograba encontrar la llave del grifo para cerrarlo pues los mandos estaban muy separados de donde salia el agua que ya me estaba quemando.

Así que ahí estaba yo metido en un diminuto cuarto de baño de un restaurante de postín, sin ver absolutamente nada, ni dónde estaba la jodida luz, ni la puta puerta, ni la cabrona de la llave del grifo que me echaba agua cada vez más caliente. Por fin, al poco ví que se encendía la luz de la entrada y era un cliente que se disponía a entrar. No quiero ni imaginar lo que pensaría el pobre hombre que podía estar yo haciendo ahí a oscuras esperando que llegara alguien, pero tras el sobresalto que se llevó deduzco que nada bueno porque como quiera que yo aún me estaba secando las manos y le dije “pase, pase”, el hombre dio un paso atrás algo acojonado diciendo “No, no, salga usted primero…”

Tras este bochornoso episodio vuelvo a la mesa y mientras seguimos esperando el primer plato vemos que el cocinero en persona está hablando con los clientes de la mesa de al lado. Mina empieza a decirme nerviosa: “?se es un famoso cocinero valenciano, lo vi el otro día en la tele aquí en este sitio haciendo el arroz que tú te has pedido… ¿cómo se llama?”. “Yo que sé, le digo, yo sólo conozco a los cocineros vascos y al Ferrán Adriá”. Y me dice “Fíjate en el bolsillo de la camisa, que lleva el nombre bordado”.

Así que los dos tontos mirándole fijamente cuando pasa cerca nuestra para intentar leer su nombre y claro, el hombre pensaría que queríamos decirle algo y va y se acerca a nuestra mesa…“¿Qué? ¿Ya han probado el arroz?”. “No, aún no” contestamos los dos con cara ya de estúpidos integrales. Vimos que se trataba de Juan Tamarit (“¡coño, cómo el mago!”, dije en mi ignorancia) reconocido chef valenciano artífice de unos arroces que, como pudimos comprobar después, estaban de lujo.

Por fin vinieron los arroces y el mío sobre todo fue una auténtica delicia. Me pusieron al lado un platito de alioli que probé con un poco de pan y he de decir que era el alioli más rico que he probado, de muerte. Mina me frenó diciendo “no vayas a comer ahora eso, que aún queda más comida, el segundo plato”. Dejo entonces el pan pensando en seguir desgustándolo luego durante el segundo plato y en esto que llega el camarero y se lleva los restos del primer plato ¡y el alioli!.

Se me caían dos lagrimones mientras veía como se lo llevaba… ¡Dios! con lo bueno que estaba y solo he catado una mihitina. Le lancé una mirada asesina a Mina que no sabía donde meterse entre la vergüenza y la risa. El segundo plato también estuvo muy rico, un poco escaso pero exquisito, como es normal en este tipo de sitios. Y entonces llegó lo mejor del día: los postres.

Yo pedí un hojaldre de pera con salsa de castañas que cuando lo probé pensaba que ME MORÍA. Qué cosa más rica, virgen santa, no recordaba algo igual. A cada cucharada que tomaba lanzaba un gemido cada vez más intenso que ya estaba empezando a avergonzar a Mina, parecía aquello la famosa escena de Meg Ryan en “Cuando Harry encontró a Sally”. Después seguí con el trozo de tarta de chocolate que Mina había dejado y seguí con mi placer orgásmico. Mina me dijo “Tío, parece que estás teniendo un orgasmo”. “Lo estoy teniendo” le dije mientras seguí comiendo el postre “mmmmm, esto es una explosión de los sentidos, ¡que bueno! mmmmm”. Le conté que un orgasmo no tenía por qué ser muy distinto a la sensación de haber comido muy bien y me acordé entonces de un viejo chiste que le conté:

Había una familia muy muy pobre que vivían todos, padre, madre y 5 churumbeles en un cuartucho y nunca tenían nada para comer. Una noche, cuando los niños se habían dormido (pero uno en realidad no) llegó el padre y le dijo a la madre:

– María, te voy a follar

La pareja hace el amor y cuando terminan la madre exclama exhausta:

– Aaah, estoy como si me hubiera comido un pollo entero…

A lo que el niño que estaba despierto y lo había oído se levanta y le dice con mucha lastimica al padre:

– Apá…fóllanos….

Nos llamó la atención una gente de pinta adinerada que había en una mesa cercana (uno de ellos era el que me encontró en el WC a oscuras, creo que me evitaba la mirada… XD) donde un hombre mayor pero muy zalamero le estaba diciendo a una de las camareras:

– … ¡que eres muy simpática y muy agradable! ¡Estamos encantaos!
– Muchas gracias -contestó la muchacha
– No, gracias a tu pare y a tu mare por hacerte así de simpática, hija…

Entonces llegó uno de los camareros con una caja de buenos habanos, para obsequiarle uno y poco después oímos al hombre decirle a la camarera con mucho arte:

– Hijaaaaaa, que este hombre ha venió me ha alargao este puro y ahora me dise que no me lo puedo fumá !!!

Reímos pensando que no habíamos caído en la cuenta que ésa era una consecuencia lógica de la famosa ley del tabaco, en los sitios de postín podrían dar habanos pero no permitir que los fumaran.

Y ya nos fuimos por fin. Habiendo comido muy bien, y lo que es mejor, habiendo pasado una tarde muy divertida (a excepción del rato del WC a oscuras… :S)

13 Comments

  1. Teneis que aprender de flapa y en los post como este poner que no merece la pena leerlo xDD

    Es broma, ha estado bien… que cagada lo del baño

  2. xD xD xD Hacía tiempo que no me reía con una historia de las tuyas al más puro estilo Mr Bean.

  3. los siento por ti, pero el alioli era para el arroz, si te lo hubieras tomaco con el arroz, hubieras tenido el primer orgasmo del dia.

  4. Quater, al leer esto he tenido una mezcla de risa con saliva, porque tiene cojones que a esta hora me haya entrado hambre con la descripción de los platos…

    :ct:

  5. Que sepan todos que la humedad que le ha producido en la boca este post al Capitan Tomate, ha culminado con la compra de una palmera de chocolate y su correspondiente come que te come :)

    Quater deberías poner en este post un cartel como el que aparece en los paquetes de tabaco:

    Cuidado éste post puede terminar “Obesionando” xD

    Por dios…. yo también estoy salivando :$

  6. ¡Mierda! Esas cosas deben avisarse, que no creo que sea muy habitual echarle alioli al arroz ¿no? Vamos si a mi me ponen unas lentejas y tomate frito no se me ocurre echarle el tomate a las lentejas…

    Qué coraje me da haberme perdido esa experiencia, eso me pasa por cateto :cry:, lo tendré en cuenta para la próxima vez que tome un arroz así, gracias, miron.

  7. Aquí te ponen el alioli con la fideua, pero con el arroz nunca lo había visto.

  8. Si hubieras ido conmigo no te habrías dejado ni el plato del alioli, tenlo por seguro. :ct:

    La culpa es de Mina 100%.. xD

  9. Supongo que es la misma filosofía que la fideuá

  10. La Wiki al rescate:

    En la Comunidad Valenciana también es habitual tomarlo con algunos tipos de arroces o paellas, especialmente aquellos de base de pescado, como por ejemplo el arroz negro y el arroz a banda, y con la fideuá.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Alioli

    El arroz a banda con alioli es un auténtico lujo.

  11. Hacia tiempo que no me reía con tus cosas, como siempre lo que no te pase a ti. Aquí si te ponen el alioli con el arroz en algunos restaurantes.(banano)

    • Hoy me he quitado por fin esta espinita. Resulta que han vuelto a editar la “Quincena del Arroz” (del 1 al 13 de febrero de 2010) con el maestro Tamarit en la Taberna del Alabardero y hoy he vuelto a ir y he vuelto a probar su arroz a banda, esta vez con su alioli :) Cosa más rica, mare…

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