¡No me mientas!

Hace ya un tiempo les prometí que iba a contarles algo y hoy voy a hacerlo. Lo he relatado informalmente en infinidad de ocasiones, pero nunca en el blog. Ahí va:

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Cuando mi hermana Lara Croft estuvo viviendo por primera vez una temporada en Estados Unidos (hace ya casi 10 años, antes incluso del fatídico 11-S) me invitó a pasar unos días con ella y de paso conocer Texas, que es donde ella vivía (concretamente en su capital, Austin). Así lo hice, pasando allí 20 días de noviembre, un viaje estupendo del que guardo muchos recuerdos pero uno en especial y no grato precisamente: el de mi ??accidentada? entrada en los Estados Unidos.

Todo comenzó cuando Lara me dijo:

– Quater, tráeme mantecados. Pasaremos el Día de Acción de Gracias en casa de unos amigos y me gustaría que probaran algo típico nuestro de las próximas navidades

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Yo le contesté que a ver si me iba a meter en un lío, que ya me habían advertido de los estrictos que son en EE.UU. con la entrada de alimentos por motivos sanitarios y que estaba totalmente prohibido. Un compañero de curro me contó que un amigo suyo estuvo retenido en la aduana de un aeropuerto americano porque le encontraron un poco de garrapiñada y los policías estaban acojonados porque no tenían ni idea de qué podía ser aquello.

Lara intentó tranquilizarme con un:

– Tú compra una cajita de ésas que vienen ya herméticamente cerradas con plástico, que así no la huelen los perros

No sé que pensaba mi hermana por ??tranquilizarme? pero desde luego que la imagen de los perros olisqueando mi equipaje no me tranquilizaba lo más mínimo.

Compré la caja y la guardé en una de las dos maletas que llevaba: no en la más vieja y cochambrosa (de color verde), pensando que puestos a registrar una sola se decantarían por ésa sino en la otra (de color azul) más nueva y de mejor aspecto. Hice un primer test con mi padre preguntándole

– Papá, si tuvieras que elegir una maleta para registrarla? ¿Cuál escogerías?
– Mmmm? la verde

??Qué listo soy?, pensaba yo. Como si mi padre tuviera la mentalidad de un policía de aduana norteamericano. Manda huevos.

Me voy a Madrid y cojo mi vuelo para Nueva York, donde había de hacer escala para seguir hasta Austin. Al subir al avión me hacen rellenar el absurdo formulario de ingreso donde al marcar la casilla de que ??no llevo ningún tipo de alimentos en el equipaje? me siento como un criminal pensando cuánto me caería por perjurio además de por introducir en el país algo prohibido.

Bastantes horas después aterrizamos en Nueva York, más concretamente en el aeropuerto de Newark, que es el que está en New Jersey, pero tan cerca que desde sus ventanales se pueden ver perfectamente los rascacielos de Manhattan.

Lo primero que hay que hacer es pasar el control de inmigración y hay que decir que impresiona. Me encontré con un enorme hall con muchas filas de personas para pasar el estricto control, y bastantes policías, la mayoría negronas de 120 kilos que parecían la cantante de la Orquesta Mondragón disfrazada de uno de los Village People. Me vino a la memoria la imagen, tantas veces vista en el cine (por ejemplo, en el Padrino II) de la Isla de Ellis y las enormes filas de personas pasando inmigración.

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He de hacer un inciso aquí y contar que en la vida me he sentido tan intimidado y ??acojonado? como en ese aeropuerto, ni siquiera cuando en 1991 atravesé de madrugada la frontera alemana-checoslovaca camino de Polonia y unos soldados uniformados a la antigua usanza pro-soviética y ataviados de estupendas metralletas subieron al autobús en que yo iba para pedirnos los pasaportes. La escena era de película, pero algunos bajamos del autobús a estirar las piernas y fumarse un pitillo y terminamos departiendo amigablemente con los soldados (por gestos) mientras le regalábamos algún pitillo y éstos nos decían señalando la estrella roja de sus uniformes: ??Kommunitas… kaput?.

Pero nada que ver con ese aeropuerto de Newark, donde la sensación de agobio y de que te podía pasar algo muy malo por solo pestañear equivocadamente era patente. Sinceramente, el país ??líder del mundo libre y la democracia? me pareció un estado policial e intimidatorio, y eso que, repito era antes del atentado de las Torres Gemelas, ahora no quiero ni pensarlo (en breve lo comprobaré, en esta misma semana).

Me pongo en una fila y recuerdo las palabras de un amigo que me había dicho antes de salir de España:

– Tú no vayas a decir que eres español ¿eh? Que se van a pensar que eres mexicano o sudamericano. Tú di que eres EUROPEO, de la Unión Europea?

Aquí es preciso informarles de mi apariencia en ese momento: los que me conocen saben que soy moreno de piel y pelo y unos rasgos un poco árabes, a eso hay que añadir que en ese momento llevaba el pelo corto, bigote y perilla, unos vaqueros, una camiseta negra y una chupa de cuero. Vamos, que tenía una pinta de terrorista chiíta que echaba para atrás.

Cuando llegué al mostrador me encontré con un señor rubio, con bigote (le encontré cierto parecido con Donald Sutherland) y una pequeña placa en la camisa con su nombre, un nombre que nunca olvidaré: W. Sullivan.

El Sullivan comenzó a hablarme en inglés y al decirle que no le entendía comenzó entonces a hablarme en español. Eso sí, el tío hablaba como un puto robot:

– ¿Es su pri-me-ra vi-si-ta a Es-ta-dos U-ni-dos?
– Ehh? sí (estaba algo nerviosillo)
– ¿Mo-ti-vo de su pri-me-ra vi-si-ta?
– Pueees? vengo a ver a mi hermana

Yo intentaba responder campechanamente, para quitar hierro al asunto y así tranquilizarme, pero el jodido Sullivan me miraba impertérrito como si efectivamente fuera una máquina, sin pestañear ni mostrar ninguna emoción.

– ¿Dón-de vi-ve su her-ma-na?
– Eeh.. en Texas, en Austin.
– ¿Di-rec-ción de su her-ma-na?

Y aquí llegamos a la madre del cordero. La dirección de mi hermana. Con las prisas me había dejado el papel con las señas de mi hermana en España y no podía imaginarme lo importante que es ese dato para entrar en EE.UU.

Efectivamente, si vais a EE.UU. no olvidéis nunca llevar encima las señas donde os vais a alojar, ya sea la dirección del familiar o amigo que vayáis a visitar o la del hotel donde os vayáis a alojar. Como no deis en inmigración una dirección y/o teléfono lo tenéis crudo.

Continuemos con el ??interrogatorio? una vez llegada la pregunta crucial y por la que ya comienzo a ponerme visiblemente más nervioso:

– Pues verá, es que me la he dejado en España. Sé que vive en Austin, pero las señas exactas no las sé. Como van a recogerme al aeropuerto, tampoco pensé que fuera tan importante?
– Ya. ¿Te-lé-fo-no de su her-ma-na?
– Telefono? sí.. Teléfono sí, tiene? pero como que no lo sé ¿sabe? Es que lo apunté con las señas y ya le digo que me las olvidé en casa?
– Ok. ¿Di-rec-ción de su her-ma-na?
– Verá, como acabo de explicarle… hace solo un minuto, tenía la dirección y el teléfono apuntado en un papel que se me ha olvidado en España. ¡Es que tampoco pensé que fuera tan importante, si me van a recoger!
– ¿Te-lé-fo-no de su her-ma-na?
– En el mismito? en el mismito papel lo apunté. Es que no lo tengo aquí. Mire, mi cuñao es profesor en la Universidad de Texas, en Austin y voy a visitarlos, ellos viven en Austin, pero no sé exactamente la dirección ni el teléfono de mi hermana?

El tío era un disco rallado nada más que repitiendo que si ??la dirección? o ??el teléfono?. Las demás filas habían terminado ya y la mía era casi la única que quedaba y todos los que venían detrás me comenzaban a mirar ya con evidentes signos de enfado. En ese momento el Sullivan se encara conmigo, me pone el dedo índice, amenazante ante mi nariz y me dice con toda la mala hostia:

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– No me mien-tas. ¡No me mien-tas!

Yo me iba por la pata abajo ya, estaba cagado de miedo:

– Mire usted (balbuceé casi sollozando)? no le estoy mintiendo, se lo juro? voy a ver a mi hermana, que vive en Austin porque mi cuñao es profesor de matemáticas allí, tenía las señas apuntadas en un papel, pero me las olvidé en casa, no pensaba tampoco que me fueran hacer tanta falta ya que van a recogerme ¿sabe?

El Sullivan me vio visiblemente alterado y entonces me dijo:

– Es-tá bien? tran-qui-lí-ce-se? es-tá bien? tran-qui-lo? no pa-sa na-da?

Me tranquilicé un poco y entonces me dijo como si nada de lo dicho anteriormente hubiera existido y con su habitual parsimonia imperturbable:

– ¿Di-rec-ción de su her-ma-na?

Y ahí ya estallé. El miedo se tornó en rabia, puse violentamente las dos manos sobre el mostrador y le dije ahora totalmente alterado (y cabreado):

– ¡Mire usted! ¿por qué no me alarga ese teléfono que tiene usted ahí? Sí, sí, ese teléfono de ahí atrás, me lo acerca y llamo a España ¿eh? ¡A casa de mi madre! (el acojonado ahora parecía el Sullivan) Llamamos a España y le preguntamos a mi madre la dirección ¡y el teléfono! de mi hermana, que ella lo tiene apuntando en un papel al lado del teléfono ¿Eh? ¿Hacemos eso? ¿Me acerca usted el teléfono para que llame y así tiene usted la puñetera di-rec-ción y te-lé-fo-no de mi her-ma-na? ¿eh? ¿EH?

No sé de donde saqué el valor o lo que sea para gritarle yo a él, pero mira, parece que la cosa surtió efecto. El Sullivan me miró, garabateó algo en un papel y me lo dio y me hizo un gesto con la cabeza para que pasara?

Crucé el control de inmigración con el pasaporte en la mano y temblando aún como un flan. Entonces caí en que solo había pasado la mitad de lo que me esperaba: ¡Ahora tenía que pasar la aduana! Solo faltaba que ahora me registraran y encontrarán los mantecados (¿pensarían que los roscos de vino eran de cocaína?)

Recogí mis maletas y me puse en la cola de la aduana. Observé que iban con prisa y dejaban pasar a todo el mundo sin chequear a nadie. Menos mal, ésta es la mía. Pero al llegar mi turno la policía (de nuevo una oronda mujer aunque en este caso mexicana) al ver el papel que llevaba y lo que fuera que el endemoniado Sullivan había escrito en él (¿dudoso? ¿terrorista?) me dijo:

– ¡Stop! ¡Check!

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Quatermain acosado por una policía aduanera de N.Y.

Y me sacó de la fila para llevarme a una mesa metálica donde me dijo:

– Ahorita, vamos a chequear su equipaje… no se preocupe es una comprobación de rutina…

Sí, de rutina… pero al único que has sacado de la fila ha sido a mí japuta. Me cago en el Sullivan…

– ¿Las dos maletas hay que abrir?
– No, no, basta con abrir sólo una

Mi mayor interés era que abriera la maleta verde solo, que es donde no iban los mantecados, pero para que no se me viera el plumero le pregunté (jugándomelo todo al 50%)

– Y… ¿cual…. cual quiere que abra?

No me llegaba la camisa al cuerpo. En mi cabeza retumbaba lo que quería oír: ??la verde, la verde, la verde? y entonces escuché a la policía:

– Mmmmm…. LA AZUL

¿La azul? Fueron sólo unos segundos los que tardé en agacharme y coger la maleta azul, pero en tan corto instante juro que pasó toda mi vida por mis ojos, yo pensé ??Dios mío, que sea lo que Dios quiera.? Yo me veía ya con un mono naranja… y cuando estoy subiendo la maleta va y me dice:

– Mmm, no, no… mejor la verde, la verde

Me quedé paralizado con la maleta azul en la mano, con la boca abierta y mirándola y no pude reprimir un:

– ¿La… la verde? ¡DE PUTA MADRE!

No sé si llegó a oirme o no se dio cuenta pero rápidamente bajé la azul, cogí la verde y me la abrió y registró por todos lados, hasta en la goma de los calzoncillos. Después, por fin, me dejó pasar.

Tres horas tuve que esperar en ese aeropuerto, sentado en un banco medio idiotizado al más puro estilo Forrest Gump y con un ventanal enorme detrás donde se veía todo el skyline de Nueva York. Luego, por fin llegó la hora de embarcar en mi vuelo a Texas y volar hasta Austin.

Cuando llegué a Austin aún me esperaba un ¿previsible? epílogo: recogí mis maletas y mi hermana no aparecía por ningún lado. Y yo, sin la di-rec-ción ni el te-lé-fo-no de mi her-ma-na. Jodido Sullivan, si al final iba a tener razón, el cabrón…

Al rato casi me voy con una madre y su hija que me recibió muy cariñosamente cogiendo mi equipaje (yo pensaba que eran alguien enviados por mi hermana a recogerme al no poder ir ella por algún problema de última hora) pero que al andar unos metros y sorprenderse de que no hablaba inglés me enseñan un papel (un email) y descubro que me han confundido con un italiano a quien había conocido por internet (aunque no se habían visto jamás) e iban a conocerse.

Un poco más y me voy con esa gente, y me hubiera dado cuenta de todo más tarde, fuera del aeropuerto, sin hablar inglés y sin la di-rec-ción ni el te-lé-fo-no de mi her-ma-na…

A los pocos minutos vi llegar a mi hermana Lara Croft, y os aseguro que ha sido una de las veces que más me he alegrado de verla.

P.D.: Durante varias noches (y Lara es testigo) me despertaba sobresaltado por la noche pensando en el Sullivan y su ??¡NO ME MIEN-TAS!?

P.D. 2: En sólo unos días vuelvo a Estados Unidos, esta vez acompañado por Mina, y de nuevo a visitar a Lara, en esta ocasión a California. Espero que no hayan trasladado a W. Sullivan a la Costa Oeste. Que Dios nos coja confesados

28 Comments

  1. Jaajaja, joer que risa me echao pobretico xDD
    Madre mía, yo que tengo también rasgos árabes ahora me da miedo ir pallá!!

  2. xDDDDDDDD

    Perdón, perdón, soy cruel, pero m he reído mogollón!

    Jo y ahora vas a tener que hacer lo mismo pero sin zapatos :P

  3. jajajaja, con la que me he reído! Lo que mas me gustó fue lo de las maletas para revisar, buen anecdota Quatermain

  4. xDD

    ¡Pobrecito! Ten cuidado que ahora las medidas de seguridad son muchísimo más estrictas. Que si no te sabes ni el teléfono, ni la dirección y llevas alimentos te pegan ahora. xD

  5. Joderrr. ahora después de los atentados del 11-S, de que el gran Google registra en realidad todo lo que se escriba sobre ese país y se lo manda a la CIA (han leído esta entrada y el Sullivan te está esperando), te vas a cagar tio.

    Tu lleva bien limpio todo, y si ves que un tio de 2,10m y 140kilos se pone un guante de latex untado en vaselina, no te asustes, relajate XD. Igual termina gustándote.

    Juas juas, estoy deseando saber cómo será la segunda entrada en ee país. Por cierto, no tendrás en el pasaporte ningún sello de paises árabes ¿no? ¿Y tendrás el visado y el nuevo pasaporte ?

    xD

  6. Por lo que mas quieras… NO OLVIDES LA DI-REC-CION NI EL TE-LE-FO-NO de Lara esta vez !!!

    Por cierto, me he reido mucho….

  7. Ay lo que me he reído, pol dió…

    Vaya vivencias… Ahora me siento sin derecho a decir eso de “me pasa de todo”

    Abrazos xD

  8. No me mien-ta!!!!!!

    jajajaja, ojala te valla mejor en tu siguiente viaje

    SALUDOS!!! .|.

  9. Al final tu padre tuvo razón :)

    Genial la historieta.. ¡sobretodo porque es real! Yo cuando fui a Nueva York (una vez ocurrido el 11-S) me corté el pelo y tal y me afeité así super-correctísimo. Y aun así la sensación de estar totalmente desprotegido es brutal allí.

    No pasó nada en la semana que estuvimos por allí.. pero cuando aterricé en París a la vuelta la sensación de estar en Europa, de estar en casa, fue espectacular. Volvía a estar a salvo :)

    A California.. ¡qué mamong!
    ¿Cómo que vais en invierno?
    Disfrutad del viaje :)

  10. Me cago en el Sullivan? jajajaja perdona por reírme de tu anécdota pero es que me imagino el terror que tuviste cuando te dijeron que había que checar la maleta. xD

  11. Buena aventura… yo he estado en los USA este verano, desde N.Y hasta Hawaii, y no he tenido incidentes, eso si, si quieres un consejo, si tienes que coger un vuelo interno, vete al menos 4 HORAS antes del vuelo en cuestion, para pillar el vuelo Los Angeles-Honolulu… fuimos con 3 horas de antelacion, y llegamos al embarque 5 minutos antes de su cierre… no te digo mas.

  12. jaejaejajejaejaej Quater, quero decirte varias cosas:

    1º me enganche a tu blog por rufadas y lo leo a diario. Me ha encantado esta anecdota macho, es de las mejoer que he leido y por ello te voy a recompensar contandote algun dia como perdi la virginidad (es mi mejor anecdota, nada que envidiar a la tuya xD)

    2º La unica vez que coji un avion fue para ir a londres y alli no me pidieron ni el pasaporte, podia haber llevado una maleta llena de heroina como si nada xD

    3º y ultimo: tengo falimia en USA, ya que vas para alla puedes llevarles en tu mochiña unos regalos de mi parte?,son:

    – Un jamon
    -Un coran
    – 1/4 de hachis

    gracias
    :mrgreen:

  13. Genial, ya era hora que el Sullivan tuviera sus quince minutos de fama en el Pito Doble

  14. Qué grande xD lo que me he podido reir.

    Chuerte!

  15. Pues cuidado al entrar porque yo tuve otro problema: cuidadito con los nombres compuestos y como lo escribís en el dichoso papelito de entrada en los EEUU. Por ejemplo, si os llamáis Mari Jose, vuestro nombre real, de vuestro pasaporte, será María Jose, así que escribid siempre el nombre tal y como aparece en el pasaporte, que si no los de aduanas te dicen que la persona del pasaporte es otra y no os dejan pasar… O te las hacen pasar putas para dejarte pasar….
    Muy bueno el relato, y a mi, con eso de ser español (para ellos = latino) me hicieron pasar por un control de seguridad extremo, que después de cacharme bien, me pasaron algodones por todo el cuerpo, hasta por los zapatos, para ver si llevaba explosivos o drogas… El único de la fila que le tocó ese control…. Cabrones estos americanos y sus neuras….

  16. Me has hecho desconectar y reir un buen rato. Tu blog es siempre un buen descanso para el curro. Saludos y enhorabuena por el genial blog que tienes montao…

  17. XD genial anecdota. A ver si esta vez que vas acompañado lo llevas mejor y no te olvidas de nada XD

  18. Ha tardado, pero ha merecido la pena! ;-)
    Y suerte esta vez! Espero que nos cuentes tu entrada…

  19. Date por contento que no te hicieron desnudar y con una exploración anal…

  20. ¡¡¡Qué situación !!!Estos americanos son la hostia y así y todo se las meten como en el 11-S.Cuidadín con los ali-mentos,champus,y pomada para las almorranas,todo ello juntito en una bolsa transparente.

  21. Yo ya me hubiera tatuado la dichosa dirección de marras!!!!!

    Lo mejor para superar el trauma es respirar hondo,y dejar que Mina hable esta vez :-P

  22. Sor Tea ¿tú que quieres? ¿ponerme más nerviosos todavía? :mrgreen:

  23. Yo fui la primera en escuchar esta historia y desde entonces la he oido muchas veces, pero siempre acabo llorando de la risa xD
    Suerte esta vez y que no os pase nada.

    P.D: Esta vez he sido buena y no te he pedido ningún alimento :p

  24. “Sí, de rutina? pero al único que has sacado de la fila ha sido a mí japuta. Me cago en el Sullivan”
    xD jajaj cagadísima tu historia
    La leí completa y vaya aventura jaja buena, gracias por compartirlo.
    Che sullivan de mierda, que raro está ese tío.. de seguro le hace a las drogas.
    Y si-gue pos-tean-do.
    xD(h)

  25. Sullivan sabe lo que hiciste el verano “pasao”

    :^)

  26. buenísimo !!!!! me he reido muchísimo.

    A mí me pasó IGUALITO; no llevaba la dirección, pero tuve la fortuna de que me dejaron encender el móvil para ver un número de teléfono de un amigo que vive en NY.

    El policía, sacó su móvil y lo llamó delante mía para preguntarle si me iba a quedar en su casa….menos mal que no me la jugó y le dijo que sí, jajaja.

  27. Impresionante. Me ha hecho pasar un rato muy agradable. Redactas genial

  28. la adecdota, está buenísima, muchas gracias, me he divertido mucho leyendola. he llegado aquí buscando informacion ya que mi amiga mexicana, me encargó que le llevara unas salsas picantes, y bueno pues después de leer ésta fenomenal historia,se quedará mi amiga sin sus salsas..

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