Soy Leyenda y Soy Leyenda

Soy Leyenda la película

Soy Leyenda, la nueva adaptación de la famosa novela de Richard Matheson, es la muestra perfecta de que no hay espectáculo inocente ni exento de interpretación ideológica. En una lectura superficial nos encontramos ante una simple historia de terror apocalíptico repleta de acción y efectos especiales, y a ese nivel funciona perfectamente, con secuencias tensas, bien rodadas y una estupenda interpretación de su actor protagonista. Will Smith, al que mucha gente todavía no admite lo grandísimo actor que es por no se sabe bien que extraño prejuicio, tiene la virtud de interpretar a héroes de moral íntegra, de una pieza, pero al mismo tiempo cercanos al espectador, sin que parezcan superhombres, lo que lo convierte en un digno sucesor de actores de la talla de James Stewart.

Last Man on Earth

En este aspecto resulta interesante comparar las elecciones de actor protagonista de las dos versiones anteriores. En Last Man on Earth (1964), una coproducción ítaloamericana de escaso presupuesto, Vincent Price adopta la piel de Robert Morgan (Robert Neville en la novela original), científico y único superviviente de una catástrofe que ha convertido a la raza humana en seres mutantes con fobia a la luz. Durante el día se dedica a encontrar una cura para la mutación y a buscar los refugios de las criaturas para exterminarlos concienzudamente, mientras que al caer la noche se pertrecha en su casa, resistiendo el acoso continuo de los futuros sucesores del homo sapiens.

Vincent Price, famoso en aquella época por su colaboración con el productor Roger Corman para la serie de películas basadas en los relatos de Edgar Allan Poe, es conocido por dar vida a personajes fáciles de corromper, de gran ambigüedad, eso cuando no interpretaba directamente al villano de la pieza. La moralidad dudosa del protagonista se traslada al relato en pantalla, en un sorprendente giro final que obliga a replantear al espectador todo lo visto anteriormente y hacerse interesantes preguntas sobre qué entendemos por la normalidad.

The Omega Man

La progresiva conversión (prostitución) del relato de Matheson, desde el cuestionamiento de nuestra percepción de lo monstruoso hasta la apología sin fisuras del modelo de sociedad actual que representa el Soy Leyenda de Will Smith, tiene su escala intermedia en The Omega Man, titulada en España El ?ltimo Hombre Vivo, dirigida por un artesano de la televisión y protagonizada por el apolíneo Charlton Heston. Creo que no es necesario resaltar el tipo de personajes que interpretaba el actor. Poseedor de un rostro que parecía esculpido en mármol, Heston es un nuevo Hércules dispuesto a salvar el mundo de los monstruos que lo acechan. Por eso, aunque su Robert Neville tenga momentos de debilidad y se abandone en ocasiones a la bebida, sabemos que al final se alzará triunfante mostrando a la humanidad el camino para su salvación.

Es este segundo planteamiento el que retoma la última versión, y esto me lleva, antes de abordar directamente el pequeño comentario sobre Soy Leyenda a plantearme la siguiente pregunta: ¿Qué sentido tiene utilizar como punto de partida una novela si acabas traicionando el espíritu de la misma con una conclusión que es diametralmente opuesta a las intenciones del autor? La peripecia argumental, en el libro y en cualquiera de las adaptaciones, es sumamente genérica. Qué una multitud de vampiros / zombies / mutantes sedientos de sangre acosen a uno o varios personajes en un entorno claustrofóbico no es ya para nada una novedad. Cambiando dos o tres detallitos para no hacerlo demasiado reconocible a los cinéfilos y titulando la película ??El Príncipe de Bel-Air contra los Bloggers Mutantes? podríamos anular cualquier tipo de comparación (odiosa) con el material original.

Aviso que a partir de aquí incurriré en spoilers respecto al libro y la película.

Soy Leyenda el libro

La originalidad de Soy Leyenda, la novela, leída hoy en día, reside en su tratamiento original y pseudo-científico del fenómeno vampírico y, sobre todo, en su poderoso final, cuando descubrimos que Neville ha estado asesinando a las víctimas de una enfermedad que estaban empezando a tomar el control de sus vidas y a reconstruir su propia sociedad. Su frialdad y resistencia a la luz del día, lo habían convertido en una pesadilla para los vampiros. Antes de ser ejecutado por sus crímenes, Neville alcanza a comprender y murmura la frase: Soy Leyenda. ?l es el último ser humano convencional, pero también es el hombre del saco, el monstruo que formará parte de los cuentos de viejas de la nueva humanidad. Esa inversión de roles acosador/acosado es el auténtico eje moral de la historia de Matheson.

Volvamos a Soy Leyenda, película con Will Smith. Nada de esta interpretación aparece por ningún lado. Algún plano en el que se muestran fotos de las víctimas que Neville ha estado utilizando de conejillos de indias para buscar la cura que anule el virus mutante, poco más. La conclusión es similar a la película de Heston, Smith se sacrificará por el futuro de la civilización, pero por el camino hemos perdido todavía más. En las versiones anteriores, como en la novela, los vampiros / mutantes no han perdido el don de la palabra, aquí la deshumanización es total, el enemigo sólo profiere sonidos guturales, aterradores, y muestra un comportamiento animal e irracional, lo que facilita al espectador evitar cualquier cuestionamiento de las acciones del protagonista.

Mutante y Will Smith

Halitosis mutante

El eje moral de la película se sustenta, además, alrededor de la pérdida y posterior recuperación de la fé religiosa, convirtiendo al científico en un trasunto del Job bíblico y la catástrofe vírica que inicia la película en el clásico castigo divino al intervencionismo humano en la naturaleza (el origen del virus es el descubrimiento de un nuevo medicamento que destruye el cáncer). Sólo cuando a Will Smith se le aparece, literalmente, un ángel en el clímax de la película, tomará la resolución que permitirá que la cura al virus mutante se distribuya. Es decir, que Dios es, en última instancia, el único posible sancionador de los avances científicos. Una voz en off nos dice que Robert Neville será leyenda entre los supervivientes de este nuevo diluvio universal. ?l, como Noé, supo escuchar la llamada y gracias a él será posible la reconstrucción de una sociedad purificada. El último plano muestra una comunidad con reminiscencias de los primeros asentamientos Norteamericanos y la comparación no es casual, puesto que, si los llamados peregrinos construían sus fortificaciones para evitar la amenaza de los indios, esta población también tendrá que librar su batalla contra otro tipo de salvajes.

El Nuevo Mundo

El Nuevo Mundo

Aviso: Fin de Spoilers (editado)

El camino que hay desde Soy Leyenda, de Matheson, a Soy Leyenda, la película, es el camino desde una visión que cuestiona nuestra percepción de lo real para plantearse qué es lo que somos, que significa realmente la palabra humanidad, hasta una visión complaciente de nuestro mundo con un claro matiz neoconservador. La cara y cruz de la moneda bajo la misma coartada argumental. ¿Quién dijo que Hollywood era de izquierdas?

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