Carta de una Blogger Desconocida

Tras escribir un comentario esta mañana, y comprobar como Akismet lo había eliminado posteriormente tratándolo como Spam, yo, que aparte de ser HOYGAN y Troll oficial de este blog, también tengo privilegios de administrador plenipotenciario y amo del universo en El Pito Doble (desde el día que le birlé la contraseña a la nenaza de Quatermain sin que se diera cuenta), me dispuse a rescatar mi escrito de entre la montaña de enlaces comerciales y textos soeces.

Cuál fue mi sorpresa cuando, escondido de forma discreta en el estercolero digital, encontré esta carta, fruto de un amor invisible para el objeto de su deseo. Una pasión desbordante y enfermiza que sobrecoge a los que, en estos tiempos de la web 2.0, habíamos olvidado el goce y el dolor que supone amar a través de distancias insalvables. Comparto con todos vosotros esta Carta de una Blogger Desconocida:

cartadedesconocida.jpg

Querido Enrique:

Sé que nunca tendré el valor de poner este comentario en su blog personal. Por más que mi henchido pecho suspira de devoción hacia su persona, no me permitiré una debilidad semejante. No espero que me ame, no soy digno digna de su amor, ni tan siquiera me concedo el derecho de exponerle todo el caudal de sentimientos que me aprisionan escribiendo estas palabras

¿Quién soy yo, el gran HOYGAN la más humilde de las bloggers, para atormentarlo con mis delirios amorosos? Aunque estos tengan como única luz y guía a su persona, usted nunca leerá esto ni conocerá mi identidad.

Debo confesarle, que siempre he sido un poco enamoradiza. En mi época de colaboradora habitual en el pito dob un famosísimo blog, antes de que esta pasión anulara todos mis sentidos, colocaba una y otra vez comentarios aduladores hacia un galán televisivo de segunda, de sexy chupa de cuero y pelitos rizados en el pecho, confiada en que algún día este actor por pura casualidad, googleando distraidamente, llegara a encontrarse conmigo y nuestros caminos se juntaran para siempre en mi bañera, donde se le cayera el móvil. Qué pueril me parece hoy día este encaprichamiento absurdo comparado con este nuevo amor que no depara tregua a mis pensamientos.

Un hipotético lector podría pensar que no hay diferencias. Que éste es un nuevo episodio de amor platónico en una persona solitaria, eternamente joven, que se ha creado su propio castillo de damiselas y príncipes azules, estos últimos encarnados en actores mediocres o grandes gurús de la comunicación en internet. A ese lector le digo que se equivoca totalmente. Existe una gran diferencia, y la culpa de todo, la Celestina que ha logrado el prodigio de que nuestras vidas se junten sin que usted tenga conocimiento tiene nombre de trompetilla: Twitter.

Para usted Twitter es tan sólo una herramienta que resalta la importancia de la reciprocidad. Aunque sea mucho atrevimiento por mi parte, debo decirle que se equivoca. No hay nada de recíproco en lo que me sucede ahora mismo. Cuando trabaja hasta tarde para poder entregar su próximo artículo, ahí estoy yo; cuando disfruta un delicioso té traido desde la China, casi puedo percibir su aroma; comparto su euforia adrenalínica después de una brillante exposición sobre la web 2.0; me aburro con usted en las esperas del aeropuerto; me impaciento igual que usted con el Carrefour cuando no le deja su compra a tiempo; me acuesto a la misma hora que usted y sueño cómo sería tenerlo a mi lado. Pero el resto del día no sueño, usted está siempre a mi lado, no hay pequeño acontecimiento que no comparta conmigo gracias a Twitter. Estoy a su lado pero no me pertenece, no sabe nada de mi vida ni quien soy.

Al principio usted no era más que una personalidad brillante al que yo seguía religiosamente sin perderme un solo artículo. Twitter cambió todo eso. Empezó como un juego, un colega del blog cuya afición por los gadgets y la tecnología sólo es comparable a su pasión por la cerveza me enseñó cómo funcionaba. Parecía una distracción un tanto intrascendente en un primer momento, hasta que un día, pinchando en el icono de mi amigo para ver de quien recibía él sus actualizaciones, le encontré ahí, ese icono con esa foto que ya sobradamente conocía por su blog y en la que está tan atractivo.

Como todos los grandes amores, al principio fue sólo un pinchazo, un resquemor que hizo tambalear levemente mi alma, pero con el tiempo ya no podía pensar más que en conectarme al Twitter y compartir cada momento con usted. La Web 2.0 y tú conseguisteis partirme el corazón. Me olvidé de mi adorado actor de segunda, del machupichi, de mi amado carril bici… todo por usted

Y ahora, bañada en un mar de lágrimas, para que nadie pueda ser testigo de estas palabras, enterraré esta carta bajo toneladas de Spam en cualquier blog de imbéciles de tres al cuarto.

Siempre tuyo tuya….

http://4073.ehd.SEXO.ES; http://4073.ehd.XXX.ES;
http://4073.ehd.GUARRERIDASESPA?OLAS.ES; http://4073.ehd.ZOOFILIA.ES
http://4073.ehd.SEXO.ES; http://4073.ehd.XXX.ES;
http://4073.ehd.GUARRERIDASESPA?OLAS.ES; http://4073.ehd.ZOOFILIA.ES
http://4073.ehd.SEXO.ES; http://4073.ehd.XXX.ES;
http://4073.ehd.GUARRERIDASESPA?OLAS.ES; http://4073.ehd.ZOOFILIA.ES
http://4073.ehd.SEXO.ES; http://4073.ehd.XXX.ES;
http://4073.ehd.GUARRERIDASESPA?OLAS.ES; http://4073.ehd.ZOOFILIA.ES

Esto lo he puesto para que se lo trague el filtro antispan y mi amorosa carta desaparezca entre la profundidad del ciberespacio, no porque yo vea esos enlaces, bueno, a veces sí…

Etiquetas

Posts relacionados (o no...)

Compartir