El decantador

Decantador y copas
Llevo relativamente pocos tiempo bebiendo vino, hace unos años mi cuñado insistió en que probara una sorbito de Rioja con un cachito de queso curado, ¡qué cosa más deliciosa! Desde entonces en casa no falta una botellita ;)

Tengo que reconocer que no entiendo nada de vinos, a lo único que llego es a decir si me ha parecido bueno o malo, pero de ahí, que no me saquen :(. Estoy segura que Mike Chapel, sabe mucho más del tema ;). Es más para hacer este post he estado leyendo en Internet en páginas de gente entendida.

En una ocasión un compañero me habló de los decantadores y de cómo mejoraba el vino. Hace unas semanas me regalaron uno y me quedé bastante sorprendida con el resultado, el mismo vino que suelo tomar normalmente mejoró un montón, vamos que parecía otro. Todo un descubrimiento :).

Hoy en día muchos de los vinos que compramos están recién salidos de la barrica, y el decantador es un recipiente que permite oxigenar el vino, provocando así un envejecimiento rápido del vino y mejorando así su disfrute. Al airear el vino se suaviza discretamente su aspereza y esto hace que se desplieguen sus aromas ocultos.

Su tamaño es importante, siempre de litro y medio o más, que tenga un cuello alto, para que al caer el vino se “rompa” en su caída, y cree algo de espuma.

Cuando el vino está metido en la botella ocurren una serie de fenómenos que hacen que cuando abrimos una botella esta desprenda aromas poco elegantes: notas animales, de cuero o establo; aromas a quemado o notablemente vegetales, huevo podrido y sensaciones como de caucho, plástico o goma de borrar, a las que los catadores denominan en ocasiones como “aroma de frenazo”, y el decantador contribuye a que desaparezcan. Según dicen esto es algo exclusivo de los tintos, pero también aparece en blancos con cierto tiempo en botella.

Cuanto más se acuse un aroma defectuoso, más agradecerá el vino cierta antelación en su jarreado. Según dicen también hay que tener en cuenta la estructura de los vinos que ponemos en contacto con el aire, a unos les basta unos minutos y para otros es necesario una o dos horas.

En cuanto al precio pues varía bastante, mi hermano compró uno en el Ikea que le costó aproximadamente 15 euros, y el mío es del Corte Inglés y cuesta algo más, pero vamos supongo que los habrá de todos los precios. Si os gusta el vino y no tenéis uno os lo recomiendo, también puede ser un buen regalo.

Más información en:

El mundo del vino

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