Mejorando la democracia

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Si hay algo de lo que no cabe duda es de que la democracia puede que no sea un sistema perfecto, pero sí que es el menos malo de los que conocemos.

Diversos males son los que a nuestro pesar, arrastra indefectiblemente el sistema democrático: el voto cautivo, especialmente en algunos entornos rurales, el para muchos injusto reparto de escaños que produce la Ley D’Hondt o la llamada “tiranía de la mayoría”

La regla de la mayoría en la que se basa la democracia puede producir un efecto negativo conocido como la tiranía de la mayoría. Se refiere a la posibilidad de que en un sistema democrático una mayoría de personas pueden en teoría perjudicar o incluso oprimir a una minoría particular. Esto es negativo desde el punto de vista de la democracia, pues ésta trata de que la ciudadanía como un todo tenga mayor poder.

De hecho han surgido distintas iniciativas que persiguen regenerar la democracia, com es el caso de Otra democracia es posible.

A través de Puedo prometer y prometo (excelente análisis de las pasadas elecciones catalanas, por cierto) descubro la iniciativa Ciudadanos en Blanco cuya idea base me parece estupenda y la subscribo totalmente:

Se trata de defender el voto en blanco computable, es decir, que el voto en blanco cuente a la hora de asignar escaños, y, que se contabilice cada voto en blanco como si se tratase de un partido político, entrando en el reparto de escaños quedando luego esos escaños desiertos (sin ocupar por nadie)

Me parece una idea cojonuda, ojalá se corrigiera la ley electoral para que así fuera. Si no estás conforme con ninguno de los actuales partidos o candidatos, votas en blanco y tu voto es escuchado, si tu opinión es ampliamente compartida habría unos cuantos escaños vacíos que significaría otros tantos sinvergüenzas que dejan de cobrar y chupar del bote durante 4 años. Y sería un magnífico aviso para los partidos políticos. No iba pasar nada si en vez de 350 diputados hay 310, por ejemplo, y 40 sillas vacías. No iba a haber ningún problema de parálisis institucional ni nada (350 es un número tan arbitrario como cualquier otro entre 300 y 400 que son los límites que marca la Constitución)

He de matizar, no obstante, que la iniciativa de “Ciudadanos en blanco” de constituirse en partido político y presentarse a las elecciones con el fin de “simular” el escenario planteado, no me parece acertada. Desvirtualiza la propia idea base, aparte de que no podría recoger los auténticos votos en blanco. Yo por lo que abogo es por la modificación de las reglas electorales para que el genuino voto en blanco sea computable en escaños vacíos.

Segunda cuestión: En algunos países, como Ecuador, el voto en las elecciones es obligatorio (bajo pena de multa). Me parece excelente. Si es un deber de todo ciudadano cumplir con Hacienda ¿por qué no participar en las elecciones? Entonces sí que el resultado de unas elecciones podríamos decir que es lo que la mayoría del pueblo (no la mayoría de los que han votado, que a su vez pueden ser muy pocos) ha querido.

Yo opino que votar debería ser un deber, y no un derecho (de la misma forma que pagar a Hacienda no es un derecho, sino un deber). Lo que ocurre es que comprendo que hoy por hoy obligar a la gente a votar beneficiaría a los partidos mayoritarios aunque todos los que ahora no votan lo hicieran en blanco, es decir, me estarían obligando a votar (favorecer más bien) a quien no quiero.

Pero si se aceptara la primera propuesta (la de computabilidad en escaños del voto en blanco) la cosa cambia, entonces sí que vería bien la obligatoriedad como deber ciudadano de emitir tu voto sin escaquearse, ya no se mermaría la libertad de nadie pues el voto en blanco redundaría exactamente en lo que se pretendía al emitirlo.

No sé que opinarán ustedes, a mi me parece que nuestra maltrecha democracia ganaría mucho con la adopción conjuntamente de esas dos medidas (computabilidad del voto en blanco y obligatoriedad de participar)

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