¡Vuelve Almodóvar!

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En el film Recuerdos (Stardust Memories) de Woody Allen, unos extraterrestres se confiesan seguidores de las películas del protagonista, un claro sosias del director neoyorkino, pero “especialmente, de las primeras, las de risa”. Allen se mofa, con cierto sentimiento de incomprensión, de aquellos que echan de menos el humor más intrascendente de sus inicios en películas como Bananas o Toma el Dinero y Corre. No comparto esa opinión en lo que respecta a Allen, pero existe un director manchego que cada nueva película que estrena me hace sentir más alienígena. Almodóvar, me gustan tus películas, pero sobre todo “las primeras, las de risa”, o tal vez debería decir, las de la movida.


Sé que con esta opinión me sitúo en franca minoría con respecto a la población mundial. Contra más premios y reconocimientos consigue Almodóvar tanto en España como en el extranjero con películas como Todo Sobre mi Madre, Hable con Ella o Volver, más desinterés me produce su cine. Hable con Ella tal vez sea la mejor de las últimas, pero el profundo desequilibrio de guión que supone tener un medio protagonista cuya historia no interesa nada me impide clasificarla, en mi ranking personal, como una buena película. Todo el mundo recuerda al genial Javier Cámara y su personaje, enamorado de una bailarina en coma, pero, ¿alguien se acuerda que es lo que hacía Darío Grandinetti y, sobre todo, qué pintaba Rosario Flores, con traje de luces incluido, en toda esta historia?.

Volver no es una excepción, sus personajes hablan y hablan sobre el pasado, desvelan sus traumas y sus grandes secretos, pero nada de lo que hacen en el presente consigue emocionarme. Almodóvar, eso sí, no ha perdido su toque en la dirección de actores, y consigue que todas las actrices, incluida la mediocre Penélope Cruz, se coman la pantalla.

pedrooo

¿a dónde fue a parar la diversión?

El Almodóvar guionista, sin embargo, conforme sus películas se han ido haciendo más serias a mí se me antojan cada vez menos cercanas. Sus primeras películas eran burdas, pero deliciosamente transgresoras. Poco a poco fue puliendo el estilo y consiguió grandes obras como Qué he Hecho yo para Merecer Esto o Mujeres al Borde de un Ataque de Nervios, que mostraban a un director más experimentado pero que no había perdido aún la frescura de sus inicios. De todo eso ya queda poco, pequeños detalles que se agradecen como cuando Penélope Cruz limpia de sangre la cocina con el rollo de papel absorbente, pero nada más. Su pasión por el melodrama ha matado al comediante, pero Almodóvar no es Douglas Sirk, y en cuestión de tragicomedia patria gente como Miguel Albadalejo, tal vez el gran director más desconocido de España, consiguen emocionarme mucho más sin tanto artificio.

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