Moleskine

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Esto que veis aquí, y que es uno de mis objetos más preciados, no es mi Nintendo DS Lite (la mía es blanca) sino mi Moleskine, a la que cada día le tengo más cariño.

Para el que no lo sepa, una moleskine es una libreta o cuaderno de notas con tapa dura (de un tipo de tela llamada Moleskin),y que suele llevar una goma para mantenerla cerrada y un lomo que permite que el mismo sea abierto completamente sin que se salgan o “desencuadernen” las páginas. Esto último es muy práctico e importante.

También incorpora una tirilla de tela a modo de biblia para marcar la página por la que vas y un bolsillo plegable de cartón en la contraportada. El papel es de gran calidad, no satinado, de un color un pelín amarillento, que lo hace más cómodo a la hora de leer al hacer buen contraste cuando escribes con un lápiz. Precisamente hay quien sugiere no escribir en ella con una pluma de tinta o bolígrafo, sino utilizar lápiz o lapicero.

Este tipo de libretas están envueltas por un aura de romanticismo y espíritu bohemio, ya que importantes artistas lo han utilizado para escribir y/o dibujar notas y esbozos de lo que serían su obras.

Tal es el caso de Ernest Hemingway, André Breton, Jean Paul Sartre, Henri Matisse, Pablo Picasso o Vincent Van Gogh. También lo hemos podido ver en las manos de Indiana Jones en “La Ã?ltima Cruzada”.

Pero el principal responsable de su popularidad fue Bruce Chatwin, famoso novelista y escritor de viajes británico, que las utilizó en todos sus viajes, y escribió sobre ellas. Chatwin decía acerca de sus mútliples viajes:

Perder el pasaporte era la menor de mis preocupaciones; perder mi moleskine, una catástrofe

La Moleskine clásica se elaboraba y se vendía por pequeños libreros en Francia, pero al morir el último de estos artesanos en 1986, se perdió dicha tradición. Las actuales moleskines son elaboradas desde 1998 en Italia por la empresa Modo & Modo que ha reproducido la antigua moleskine a partir de las descripciones que de la misma realizó el propio Chatwin. Actualmente se realizan muchos tipos distintos de moleskine, según su tamaño o el tipo de papel (liso, a rayas, a cuadros, etc…).

Cuando me compré mi Moleskine, Mina no lo entendió. Pensó que qué tontería comprar una libreta más cara que otras más económicas.Al fin y al cabo, es una simple libreta. A mí no me lo pareció. Siento algo especial y ojalá la hubiera descubierto antes, en mis años de estudiante, cuando gasté unas cuantas libretas con poemas, textos y dibujos. Libretas, a menudo, poco cómodas de utilizar o que se rompían en seguida soltando hojas cual árbol en otoño.

Ojalá hubiera tenido moleskines entonces y conservarlas ahora como preciados libros. Escribir en mi moleskine me hace sentir bien, me encanta su tacto y sentir como si un fino hilo de complicidad me uniera con los ilustres predecesores que la utilizaron. Para algunos es snobismo o pijerío. Para mí es romanticismo.

Sé que Jekyll también tiene una (más pequeña, tamaño bolsillo) y espero que la aprecie tanto como yo, que la uso para todo: para anotar recetas que me da mi madre, escribir guiones de tiras cómicas, dibujar mapas, redactar artículos del pito doble, anotar cualquier dato, cifra o dirección que deba recordar y, sobre todo, para plasmar en ella parte de mí y de mi alma.

Así que, no Mina, no es una simple libreta.

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