La Selva y la Razón

Salvaje

El cine, al estar hecho por personas, refleja a veces, aunque ni los autores se den cuenta, opiniones o estados de ánimo colectivos muy vinculados a un determinado momento. Por eso para entender el franquismo sociológico es, en mi humilde opinión, mucho más interesante el revisionado de las películas de los años del landismo que tragarse la aséptica teleserie Cuéntame. Todo esto viene a cuento porque ayer, mientras veía la última de Disney, Salvaje, a falta del último cuarto de película se me reveló el auténtico fondo ideológico de la película, que no es más que la fantasía neoconservadora (o pesadilla para el resto, según se mire) sobre el papel definitivo de los Estados Unidos de América en el nuevo orden mundial.

Si no habeis visto Salvaje os recomiendo que os salteis lo que sigue porque voy a destripar algunos puntos clave. En una primera lectura es un remake temprano de Madagascar, añadiéndole un poquito de Buscando a Nemo. El león del zoológico y unos cuantos amiguetes (una serpiente, un koala, una ardilla y una jirafa) se escapan del zoológico buscando al hijo del primero y por una serie de visicitudes llegan hasta una selva africana. El trauma del león padre es que, al haber vivido siempre en cautividad, no es más que un gato grande al que asustan hasta los perros falderos. La aparición del villano de la pieza, no obstante, lo llevará a una situación en la que por fin podrá dar rienda suelta a su auténtica naturaleza.

Y aquí está el quid de la cuestión, porque el malvado ?u (en inglés WildeBeest: literalmente “bestia salvaje”), de nombre Kazar, lo que pretende es realizar un sacrificio ritual en el que toda la manada devore a un león con el fin de escalar un eslabón en la cadena alimenticia, pasando de presa a depredador. Demasiado para una película, supuestamente, de niños. El trasfondo del guión de repente se hace obvio: Kazar es un loco fanático que adora un dios falso (un koala de peluche caído de una avioneta), planea todas sus acciones en una cueva y se parece sospechosamente al terrorista más buscado del momento.

Osama Bin Kazar
Osama Bin Kazar

Visto desde esta perspectiva el león es una metáfora de cómo se ve Estados Unidos antes y después del 11-S: al principio un gigante dormido, encorsetado por organismos como las Naciones Unidas, pero que tras ser golpeado recupera las garras con doctrinas como la del ataque preventivo para defender su status quo, o, lo que viene a ser lo mismo, la cadena alimenticia.

Los ?us al final se rebelan contra su líder porque “están hartos de pretender ser lo que no son”, con lo cual el círculo se completa, los países en el eslabón más bajo de la cadena deben mantenerse dóciles, en una posición de sometimiento ante la supremacía del león. Que esto implique ser devorados de vez en cuando no debe ser causa de consternación para nadie porque ese es el estado natural de las cosas, aunque claro, este “efecto colateral” ni se menciona a lo largo del metraje. Resulta en este aspecto interesante el contraste con el film Madagascar, de Dreamworks, que no escondía la necesidad de alimentarse del león, y que hacía de la disyuntiva entre razón e instinto uno de los ejes de la trama. En Salvaje, por el contrario, la ley de la selva, la del más fuerte, se antepone al imperio de la razón, recordándonos a los que no somos leones que nuestro destino es agachar la cabeza.

3 Comments

  1. Y además de las lecturas políticas, personalmente ya resulta un poco cansino eso del personaje debil o apocado que por las circunstancias se convierte en heroe…es una constante en las películas de animación de los últimos años…ufffff!:'(

  2. No he visto la peli, pero me ha parecido que el análisis que has hecho está muy elaborado y muy acertado. Me ha gustado mucho.

  3. Salvador Sdir Méndez

    Lunes, 11 de mayo de 2009 at 0:10

    Si alguien recuerda el nombre en inglés de una bonita película a que nombraron en español “La Familia en la Selva”, ¿me lo podrían decir por favor?. Trata de una familia normal que vive en una metrópoli y la hija menor enferma de algo parecido a una alergia al smog. Al llevarla al Dr., éste recomienda un cambio de ambiente. Deciden juntos irse a un lugar en pleno bosque a la orilla de un lago; construyen una cabaña e inician aquí los riesgos al enfrentarse a animales salvajes como osos, entre otros.
    Quisiera que mis hijos la vieran. Gracias por su atención.

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