La casa de las dagas voladoras

Tiene Dorian metida en la cabeza una idea errónea: que a mí me no me gustan las películas de chinos voladores. Y eso no es así. Lo que pasa es que ya conocen el dicho: “por una vez que maté un gato, matagatos me pusieron”.

Es cierto que no me gusta Tigre y Dragón, pero eso no quiere decir que no me gusten otras películas de chinos voladores como la divertida Kung-fu-sion, la mágica Una historia china de fantasmas y, sobre todo, ésta:

La casa de las dagas voladoras
La casa de las dagas voladoras es una película preciosa. Una aparente historia sobre un par de capitanes del ejército del emperador que buscan encontrar y capturar al misterioso nuevo jefe de una especie de “guerrilla” llamada “la casa de las dagas voladoras”, se transforma en una historia de amor, celos y traición en torno a una misteriosa joven ciega. El guión no es algo especialmente destacable, normalito, aunque aderezado con alguna que otra sorpresa y giro inesperado, sino que lo que hace destacar a esta película es su sorprendente factura artística y visual.

Con una fotografía maravillosa y unos efectos especiales impresionantes a la hora de retratar objetos en movimiento en el aire, la película es todo un espectáculo de imágenes realmente preciosas y únicas (¡qué decir de la lucha en el bosque de bambú! ¡impresionante!) Una belleza que no desentona nada con la de su protagonista, la guapísima Ziyi Zhang (también protagonista de, precisamente, Tigre y Dragón y de Memorias de una Geisha).

Las escenas imposibles de objetos voladores y movimientos increíbles hacen que la película destile ese aire de (mágica) irrealidad de las películas de Hayao Miyazaki como La Princesa Mononoke, El castillo ambulante, El viaje de Chihiro… que, en definitiva nos sumerge en una historia mágica, cautivadora y maravillosa.

En fin, una delicia, oigan.

Etiquetas

Posts relacionados (o no...)

Compartir