Navidad de 1914: una historia real que la Historia olvidó



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Hace poco vi la película Feliz Navidad, una película bonita, sin grandes pretensiones, pero que, al menos a mí, consiguió emocionarme, sin olvidar el sentido del humor presente, ante lo que es, desde luego, una situación singular.

El film se desarrolla durante la Navidad de 1914, en plena I Guerra Mundial, en un frente donde se encuentran las trincheras de soldados alemanes por un lado, y escoceses y franceses por otro. Esa Nochebuena, y de forma totalmente espontánea, se produce una tregua entre ambos bandos haciendo que los soldados salgan (al prinicpio, temerosos) de sus trincheras para fundirse en un fraternal abrazo con sus “enemigos”.
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¿Saben aquel que dice que están un escocés, un alemán y un francés…?

Esta tregua, en principio prevista sólo para aquella noche, se va extendiendo durante un par de días (partido de fútbol incluido) hasta que, llegado el asunto a oídos del alto mando de ambos bandos, éste decide recriminar y castigar a los soldados por confraternización con el enemigo.

Pero lo mejor de todo (y que contribuye a que la película emocione) es que el suceso es real e histórico.

Tal y como cuentan en Filosofitis:

Lo cierto es que en la navidad de 1914 despues de varios meses de lucha cuerpo a cuerpo en el frente y con un millón de muertos como presagio de lo que seguría, un villancico recorrió todas las tierras de nadie entre los bandos enfrentados, llevó a los soldados de ambos bandos a sellar una tregua contra la voluntad de sus superiores, a trepar de las trincheras y a encontrarse desarmados en esa tierra de nadie sembrada de cadáveres.

Ahí, durante dos días y a lo largo de cientos de kilómetros, miles de alemanes y británicos intercambiaron regalos, tomaron champagne, cantaron villancicos, armaron arbolitos, se cortaron el pelo, jugaron al fútbol, cavaron tumbas, rezaron juntos y enterraron a sus muertos.

La decisión de los generales terminó con esa paz espontánea largamente ignorada por los historiadores y cuya impronta más indeleble sobre la faz de la Tierra es haber hecho mundialmente conocida la canción Noche de paz, noche de amor.

[...]

Nunca antes en la historia de una guerra surgió una paz así, de abajo. Nunca más volvió a repetirse. En 1914 no hubo en la frontera uno o dos casos de paz, en realidad hubo un espontáneo movimiento pacifista a lo largo de cientos de kilómetros y miles participaron de él.

Los alemanes de origen sajón, en lugar de tirar granadas de mano, tiraron tortas de chocolate. Los alemanes les tiraron regalos a los ingleses y recibieron a cambio galletas y corned beef, los otros querian principalmente queso, pan negro y bizcochos.

Cuando vi la película me vino a la memoria un videoclip de Paul McCartney de hace bastantes años que narraba la misma historia o así me lo parecía. No conseguía recordar de qué video o canción se trataba, pero gracias a que youtube y google hacen una excelente pareja, fue fácil localizarlo:

Ojalá todas las navidades en todas las guerras fueran así. Y que entonces, más que nunca, siempre fuera Navidad.

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